Página WEB del Laboratorio de Fisiologia del Ejercicio de la Facultad de Ingenieria de la U.N.E.R. - 2005 AÑO INTERNACIONAL DEL DEPORTE Y LA EDUCACIÓN FÍSICA Resolución 58/5 de la Asamblea General de la ONU

sábado, septiembre 10, 2005


Introduccion

Desde los albores de la fisiología del ejercicio se buscaron maneras de cuantificar el trabajo
físico que un hombre era capaz de realizar y de ese modo identificar valores normales para distintas poblaciones así como índices máximos para la raza humana. Aquellos investigadores ya sabían, a través de la bioquímica, que la energía que el hombre utilizaba para todos sus procesos de vida derivaba, en última instancia, de las oxidaciones biológicas de ciertos compuestos, podríamos llamarlos combustibles, los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. Pero si el oxígeno siempre participaba de los procesos de combustión y generación de energía, entonces tenía mucho sentido medir cuanto de él se consumía para poder deducir la energía empleada en una actividad. Al saber que se mantienen relaciones precisas entre el oxígeno consumido y la energía generada a partir de un determinado sustrato (combustible) es posible determinar con notable exactitud el gasto energético total implicado por un trabajo físico. Así, para la determinación del consumo de O2 (VO2) surgieron las pruebas de esfuerzo graduadas con lecturas directas, en ellas se requiere de equipo especializado (metabolimetro) el cual mide el consumo de O2 y así el nivel metabólico. Dado lo restrictivo de las PE con lectura directa, surgieron las con lectura indirecta las cuales prescinden del metabolimetro (que es el limitante económico) y aprovechan la relación que existe entre la Presión arterial sistólica y la frecuencia cardiaca para dar nota del volumen de oxigeno consumido.

 
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